miércoles, 21 de octubre de 2009

Las 7 Profecías Mayas


- Primera profecía: Según esta profecía, el 22 DE DICIEMBRE DE 2012 el Sol recibirá un rayo sincronizador del centro de la galaxia con el que se iniciará un nuevo ciclo. Será el fin del mundo de materialismo y destrucción en que vivimos y el inicio de una nueva etapa de respeto y armonía. Antes de ese día, la humanidad deberá optar entre desaparecer como especie pensante que atenta contra el planeta o evolucionar hacia una nueva Era de integración con el resto del Universo.

- Segunda profecía: La segunda profecía anunció que, a partir del eclipse del 11 DE AGOSTO DE 1999, las transformaciones físicas en el Sol alterarían el comportamiento de los hombres. Dijeron que algunos perderían el control de sus emociones y otros afianzarían su paz interior para sincronizarse con los ritmos de la galaxia. Así podrán neutralizarse los cambios drásticos que describen las siguientes profecías.

- Tercera profecía: En la tercera profecía, los mayas aseguran que la conducta antiecológica del hombre aumentará la temperatura de la Tierra y producirá desequilibrios climáticos y geológicos. La falta de sincronía entre nuestro comportamiento y la naturaleza traerá grandes problemas como la evaporación del agua de los suelos, incendios forestales y la destrucción de las cosechas. La actitud que tomemos será crucial para sobrellevar esta época de crisis.

- Cuarta profecía: Aquí se predice una ola de calor que provocará el derretimiento del hielo de los polos. Según los mayas, este será el modo en que el planeta se limpiará y reverdecerá, pero a la vez se inundarán las costas y miles de personas que viven cerca del mar se enfrentarán a serios peligros.

- Quinta profecía: Según la quinta profecía, si no sintonizamos nuestro comportamiento con los ritmos de la naturaleza y la galaxia, antes del 2012 veremos fallar todos los sistemas sobre los que está basada nuestra civilización. Se producirá un colapso de la red informática, la electricidad, el sistema económico y la religión. A partir de estos hechos, el hombre verá la necesidad de reorganizar la sociedad de un modo más armónico y menos competitivo.

- Sexta profecía: Habla de la aparición de un cometa que traerá transformaciones físicas muy bruscas en nuestro planeta. A partir de sus cálculos, los mayas aseguran que existen altas probabilidades de que el cometa choque con la Tierra. Pero a la vez, sostienen que es posible desviar su trayectoria por medios físicos o psíquicos.

- Séptima profecía: En la séptima profecía los mayas nos dejaron un mensaje de esperanza. Dijeron que a partir de un esfuerzo voluntario por lograr la armonía y la paz interior, podremos desarrollar nuevos sentidos e integrarnos al funcionamiento de la galaxia. Así podremos reducir los efectos nocivos anunciados por las otras profecías y renacer en una nueva Era, la Era de la Luz.
Sin duda los cambios los estamos viviendo y creo que el cambio tiene que ser algo positivo,de echo tenemos que cambiar en todos los aspectos, creo que nuestra forma de vivir como especie esta agitada y tiene necesidad de un cambio radical.El año pasado murieron en latinoamerica, Asia y África 1000 millones de niños a causa de la diarrea, por falta de una solución salina que no llega a costar 20 céntimos de euro, pero se inyectaron al sistema bancario mundial billones de euros"para salvar el sistema" esto es un a vergüenza como especie.El presidente del banco Santander tendrá una jubilación de 300000 mil euros mensuales de por vida,por su puesto salvemos el sistema y sus pensiones mil millonarias, que mas da que mueran niños por falta se una solución salina ellos están fuera del sistema.La semana pasada en el puerto pesquero de la Coruña se botaron al mar una captura de 5 toneladas de una especie marina por no llegar a la cotización deseada por los armadores,que vergüenza, botando comida al mar y tanta gente pasado hambre.O el rearme de países latinoamericanos con la chatarra de las grandes potencias en fabricación de armas miles de millones para hacer mas ricos a los fabricantes, perros de la guerra y politiqueros de turno, mientras su gente pasa hambre y mueren niños en sus hospitales, esto es parte, tan solo una pequeña parte del camino absurdo que estamos tomando.
Creo que llego el momento de tener un planeta mas equilibrado tanto con el medio ambiente como con los seres que en el habitan.

jueves, 1 de octubre de 2009

PROFECIAS MAYAS.......


El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo, en este día la humanidad se tendrá que escoger entre desparecer como especie pensante que amenaza con destruir el planeta o evolucionar hacia la integración armónica con todo el universo, comprendiendo y tomando conciencia de todo esta vivo y que somos parte de ese todo y que podemos existir en una nueva era de luz.

La primera profecía nos dice que a partir de 1999 nos quedan 13 años, para realizar los cambios de conciencia y actitud para desviarnos del camino de destrucción por el que avanzamos, hacia uno que abra nuestra conciencia y nuestra mente para integrarnos con todo lo que existe. Los Mayas sabían que nuestro sol es un ser vivo que respira y que cada cierto tiempo se sincroniza con el enorme organismo en el que existe, que al recibir un chispazo de luz del centro de la galaxia brilla mas intensamente, produciendo en la superficie lo que nuestros científicos llaman erupciones solares y cambios magnéticos, ellos dicen que esto sucede cada 5125 años, que la tierra se ve afectada por los cambios en el sol mediante un desplazamiento de su eje de rotación, y predijeron que a partir de ese movimiento se producirían grandes cataclismos, para los mayas los procesos universales como la respiración de la galaxia son cíclicos y nunca cambian, lo que cambia es la conciencia del hombre que pasa a través de ellos, siempre en un proceso a la perfección .
Los Mayas predijeron que el sábado 22 de diciembre del 2012 el sol al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente del centro de la galaxia cambiará su polarización y producirá una gigantesca llamarada radiante. Por ello la humanidad deberá estar preparada para atravesar la puerta que nos dejaron los mayas, transformando a la civilización actual basada en el miedo en una vibración mucho más alta de armonía, solo de manera individual se puede atravesar la puerta que permite evitar el gran cataclismo que sufrirá el planeta para dar comienzo a una nueva era, en un sexto ciclo del sol.
La primera profecía nos habla del tiempo del no tiempo, un período de 20 años que empezó en 1992 y que termina en el 2012, donde la humanidad entraría en el último período de grandes aprendizajes, grandes cambios. Asimismo la anunció que siete años después del comienzo de este período comenzaría una época de oscuridad que nos enfrentaría a todos con nuestra propia conducta, dijeron que las palabras de sus sacerdotes serían escuchadas por todos nosotros como una guía para despertar, ellos llaman a ésta época como el tiempo que la humanidad entrará al gran salón de los espejos, una época de cambios para enfrentar al hombre consigo mismo para hacer que entre al gran salón de los espejos y se mire, y analice su comportamiento con el mismo, con los demás, con la naturaleza y con el planeta donde vive. Una época para que toda la humanidad por decisión conciente de cada uno de nosotros decida cambiar, eliminar el miedo y la falta de respeto de todas nuestras relaciones.

Los datos científicos recopilados en estos años respaldan esto. Veamos cómo:
* En septiembre de 1994, todas las líneaa magnéticas terrestres sufrieron disturbios, disminuyendo y moviéndose; lo cual ocasionó que muchas ballenas encallaran, y pájaros en migración se perdieran. Incluso en los aeropuertos, debieron reimprimirse mapas, y los aviones debieron aterrizar manualmente.
* En 1996, Soho, el satélite enviado a estudiar al sol, descubrió que nuestra estrella ya no tenía polo norte y/o sur, se había convertido en un solo campo magnético, las polaridades se homogeneizaron.
* En el mismo año, se produjo un "bamboleo" magnético que ocasionó que nuestro Polo Sur, en un solo día, se moviera 17º de su posición, comportándose erráticamente.
* En el 97, ocurrieron grandes tormentas magnéticas provenientes del sol, que incluso destruyeron satélites orbitando la Tierra.
* Según las mediciones comparadas, la tierra se ha acelerado y ha perdido gran parte de su energía magnética, ya que en 1996, teníamos 4 Gaus, y en 1999, había disminuido a 1.5 Gaus. La aceleración de la frecuencia vibratoria terrestre se demuestra en que en 1997, la frecuencia era de 7.8 Hz, mientras que en 1999 se elevó a 11.5 Hz.
Estudios realizados en cosmonautas rusos, en un ambiente con magnetismo artificial, mostraron que al disminuir a 0 Gaus, primero se produce en la persona gran confusión, luego manifiesta agresividad en aumento, hasta llegar a la locura; lo cual implica que el electromagnetismo influye directamente en la conciencia y la razón.


La fecha clave del final de este proceso, es el año 2012, cuando termina el "Tiempo del No-Tiempo". Curioso es tal vez, mencionar, que según los estudios matemáticos de Paracelso, sobre el llamado "Final del Tiempo", nos dice que en realidad, dicho época marcadas por finales o principios, ronda exactamente en los años 2012, al 2017, (lo cual se correlaciona con el calendario de Nostradamus, cuyo desfasaje se produce debido al calendario gregoriano, adoptado hasta la fecha). ¿Otra incóngnita acaso el hecho de que los mayas hablaran del "No Tiempo" y Paracelso lo llamara el "Fin del Tiempo"... en donde todos los calendarios se terminan...?

Hacia 1998, la NASA descubrió que desde el centro de la galaxia, comenzaban a emitirse enormes cantidades de energía... ¿coincidencia?

Las profecías antiguas lo profetizaron. Las tradiciones indígenas lo oraron. Los cambios dentro de la Tierra están afectando sus patrones de sueño, sus relaciones, su habilidad para regular su sistema inmune y su percepción del tiempo. Ustedes están viviendo un proceso de iniciación que se demostró hace 2000 años, preparándolos para aceptar cambios tremendos dentro de su cuerpo.

El cambio esta sucediendo ahora.

* Migrañas, dolores de cabeza, cansancio.
* Sensaciones eléctricas en los miembros y la columna vertebral.
* Calambres en el sistema muscular
* Síntomas parecidos a la gripe
* Sueños intensos.

¡Todo esto puede ser ocasionado por los cambios que están tomando lugar en la Tierra ahora!

* El cuerpo humano se volverá mas sensible como resultado de las nuevas vibraciones.
* La Resonancia de la Tierra (Resonancia Schumann) ha sido de 7.8 Hz por miles de años. Desde 1980 se ha elevado hasta 12 Hz. Esto significa que 16 horas equivalen ahora a un día de 24 horas. ¡El tiempo se esta acelerando!
* El cuerpo físico ya comenzó a cambiar. Se esta creando un nuevo cuerpo de luz.
* Nuestro ADN esta siendo modificado desde el Universo (como esta predicho en la Profecía Maya). Nos estamos moviendo desde 2 fibras, de regreso a un ADN de 12 fibras.
* Grandes habilidades intuitivas y curativas emergerán. Cada año esto se incrementara diez veces.
* Los ojos se volverán como de gato para poder ajustarse a la nueva atmósfera y a la luz.
* Todos los niños nacidos después de 1988 serán probablemente telepáticos desde el nacimiento.
* Todas las plagas de los 90's, incluyendo el SIDA se habrán ido.

POSIBLES RESULTADOS

1. El tiempo parecerá acelerarse mientras nos aproximamos al Punto Cero.
Un día de 24 horas parecerá ser de cerca de 16 horas o menos. Recuerden que la Resonancia Schumann (o el latido de la Madre Tierra) ha sido de 7.8 ciclos por miles de años, pero se ha estado elevando desde 1980.. En este momento esta cerca de los 12 ciclos. Se detiene a los 13 ciclos.

2. El Punto Cero o el cambio de las edades ha sido predicho por las gentes del pasado durante miles de años, han habido muchos cambios, incluyendo el que siempre ocurre cada 13,000 años, la mitad de los 26,000 años de la Procesión del Equinoccio.

3. El Punto Cero o un giro de los polos magnéticos probablemente sucederá pronto, dentro de los próximos años. Este puede posiblemente sincronizarse con el ciclo cuatro del biorritmo de la Tierra que ocurre cada 20 años el 12 de agosto. El próximo suceso es el 12 de agosto del 2003. El Experimento Philadelphia y el Proyecto Montauk (secreto militar de viaje a traves del tiempo) ambos se realizaron el 12 de agosto o biorritmo de 20 años.

4. Se ha dicho que después del Punto Cero, el sol se elevara en el oeste y se pondrá en el este, aproximadamente. Se han encontrado eventos pasados de este cambio en registros antiguos.

5. Es interesante que el Nuevo Orden Mundial tiene planes para estar en el poder en el 2003. Esto puede o no suceder, dependiendo de muchos factores y agendas. Permanezcan centrados y sigan su intuición.

6. El giro del Punto Cero probablemente nos introducirá a la cuarta dimensión. Aquí, todo lo que pensemos o deseemos se manifestará instantáneamente. Esto incluye al amor y al miedo. Nuestra INTENCION sera de la mayor importancia.

7. La mayoría de la tecnología que conocemos dejara de operar. Pueden ser posibles excepciones la tecnología basada en el llamado "Punto Cero" o energía libre.

8. Nuestro cuerpo físico esta cambiando mientras nos aproximamos al Punto Cero. Nuestro ADN esta siendo "actualizado" a 12 fibras. Se esta creando un nuevo cuerpo de luz. Nos estamos volviendo mas intuitivos.

9. El Calendario Maya predijo todos los cambios que están ocurriendo ahora. Ellos dicen que nos estamos moviendo fuera de la tecnología y de vuelta a los ciclos naturales y al Universo. Para el 2012 habremos entrado a la quinta dimensión (después del cambio hacia la cuarta dimensión en el Punto Cero.)

10. Toda esta información no es alarmante. Estén preparados para los cambios que traerán la nueva edad de luz. Nos estamos moviendo fuera del dinero y del tiempo, en donde los conceptos basados en el miedo se disuelven totalmente.

martes, 7 de julio de 2009

MEDITACION BAJO LA LLUVIA

jueves, 25 de junio de 2009

PADRE NUESTRO METAFISICO


Padre nuestro que estás en los cielos de nuestro corazón como chispa divina de mi Padre Creador.
Alabado sea tu nombre "yo soy"
glorificado acá tu nombre "yo soy"
honrado sea tu nombre "yo soy"...
Venga a nosotros tu reino
y se derrame tu luz en todo mi ser...
Hágase tu voluntad aquí en la Tierra como en el Cielo,
tu voluntad es mi pureza de corazón, alma y mente
y me entrego a ti eternamente...
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy
es el alimento de nuestro espíritu
que necesita la divinidad de nuestro ser
para glorificarte Padre Creador...
Y perdona nuestras deudas; errores de nuestras vidas pasadas
de anteriores reencarnaciones y deudas de esta vida presente
en este cuerpo que con amor lo entrego a tu servicio eternamente.
Y libranos de caer en la tentación
y reina tu "yo soy" sobre mi cuerpo, alma, corazón y mente
y haz de mi ser tu Luz redentora y vivificadora
que como manantial se derrame tu Luz por este tu siervo(a)
y reines tú en mi para que se cumpla la voluntad de mi
Padre que "yo soy"...
' Y de todo mal; cuídame de mi vanidad, desamor, orgullo, celos,
codicia, deseos de poseer a la persona amada...
dame la fuerza necesaria a través de tu Luz
para que yo vivifique mi cuerpo
y llegue la Luz a mi corazón, chispa divina
del yo soy y llegue a tu reino.
Porque tuyo es el reino, el poder y la gloria
"yo soy" por siempre y para siempre.
Amén, amén y amén.

Significado del Padrenuestro


El Padre Nuestro fue concebido cuidadosamente por Jesús con ciertos fines muy precisos. Jesús lo enseñó para trazarnos un camino certero hacia Dios. Por ello debemos usarlo inteligentemente. Si se hace de corazón, es una fórmula compacta para desarrollar el alma, siendo el camino a partir del alma el único que importa. El Padre Nuestro está preparado para ayudar a ese cambio.

Jesús compuso la oración de tal manera que pasaría a través de las edades sin sufrir alteración. El Padre Nuestro se divide naturalmente en siete cláusulas. El número siete simboliza la perfección del alma individual.


Mateo, Capítulo 6, versículos de 9 al 13.

1. Padre Nuestro
2. que estás en los Cielos,
3. santificado sea Tu Nombre.
4. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la Tierra como en el Cielo.
5. El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
6. Y perdónanos nuestras ofensas como nosotros también perdonamos a quienes nos ofenden.
7. Y no nos hagas caer en la tentación, mas líbranos del mal.
Amén.

1. Padre nuestro:

Estas palabras describen la naturaleza y el carácter de Dios, y resumen la verdad del ser. En esta cláusula Jesús establece de una vez y para siempre que la relación entre Dios y el Hombre es la de Padre e Hijo. El hombre al ser hijo de Dios se hace partícipe de su naturaleza, "de tal padre, tal hijo". Y así como Dios es Espíritu Divino, también el hombre lo es, no importando las apariencias ilusorias de lo contrario.

Dios es un Padre misericordioso de la humanidad, eliminando la creencia de la vieja teología de un Dios vengativo y castigador.

Si meditamos en este hecho, comenzarían a perder significado y poder en nuestras vidas las enfermedades y todo lo aparentemente negativo, pues sus raíces se hallan en el temor. Si hacemos consciente estas verdades nuestra existencia se convertiría en una demostración de nuestra perfecta condición espiritual.

Al decir Padre Nuestro estamos revelando el hecho de la hermandad entre los hombres. Esto disipa la ilusión de que los hombres de una determinada raza, nación o color sean superiores a los demás. Y al pronunciar esta oración no solo estamos orando por nosotros mismos sino por toda la humanidad, "somos en verdad, miembros de un solo cuerpo".

2. Que estás en los cielos:

Jesús explica que la naturaleza de Dios es estar en los Cielos y la del hombre estar en la Tierra, porque Dios es causa y el hombre efecto o manifestación. Aquí la palabra "cielo" significa Presencia de Dios, y la palabra "tierra", quiere decir manifestación.

La función del hombre es expresar o manifestar a Dios, expresar quiere decir hacer salir, sacar la luz.

3. Santificado sea tu nombre:

El nombre de una cosa representa su naturaleza esencial y su carácter. Jesús dice que la naturaleza de Dios es "santificada", cuyo origen etimológico significa "santo, "sano", "sanar". De esta manera la naturaleza de Dios se nos revela perfecta y eternamente buena.

Un efecto es siempre de la misma naturaleza que la causa que los produce, por lo tanto todo lo que proceda de Dios no puede ser menos santificado que El. Tu naturaleza es esencialmente buena, y tú eres creador del bien perfecto.

4. Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad así en la Tierra como en el Cielo:

El hombre como manifestación de Dios tiene un destino ilimitado. Su obra es expresar de forma consciente las ideas abstractas que Dios le proporciona. El hombre es en si una conciencia individualizada, creadora, " existen tantos universos como individuos, los que los conciben por el solo hecho de pensarlos ".

"Venga tu reino", es nuestra misión manifestar en los planos materiales las ideas de Dios. Si solo descubriéramos el plan que El nos ha trazado individualmente y lo lleváramos a cabo todas las puertas se abrirían delante nuestro, todos los obstáculos se desvanecerían, y como consecuencia gozaríamos de felicidad, éxito, dinero y de todas las virtudes del Padre. Para ello tenemos que ponernos en armonía con la Voluntad Superior de Dios porque en su Voluntad está nuestra Paz.

5. El Pan Nuestro de cada día dánoslo hoy:

Somos los hijos de un Padre que nos ama, y podemos esperar naturalmente de El todo lo que necesitamos, como de manera natural y espontánea los niños esperan recibir de sus padres. Es la Voluntad de Dios que nuestras vidas sean abundantes. Nuestros recursos financieros, con son mas que canales naturales por los cuales llega a nosotros lo que la Fuente Eterna provee. El número de canales es infinito, pero la fuente es una sola, Dios.

Por ello debemos poner nuestra mente más allá de los aparentes canales materiales, cambiando nuestra creencia limitada y poniendo nuestra conciencia en la única Fuente Infinita que es Dios. Así se irá disipando y desapareciendo la creencia limitada o de escasez. "Tal como lo has pensado, así será".

6. Y perdónanos nuestras ofensas, como nosotros también perdonamos a quienes nos ofenden:

El pecado es la sensación de estar separado de Dios, y la causa de todos los sufrimientos, proviene de ese sentimiento de separación. Es la sensación de una existencia absolutamente personal, mientras que la verdad del Ser es que todo es Uno. El mal, el egoísmo y todos los sufrimientos provienen de la negación o el no reconocimiento de esta idea, puesto que lo que le haces a otro te lo estás haciendo a ti mismo. El fin del perdón, es el de hacer desaparecer la ilusión de la separación, con esto nos acercaremos a Dios y al prójimo, disipando todas las culpas que nos atan a un sufrimiento innecesario. El perdón es el escape de la limitación y la culpa.

7. Y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal:

En esta cláusula pedimos que se nos libere de todas las dificultades, recordando esta frase: "Ninguna plaga tocará tu morada, yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo".

jueves, 4 de junio de 2009

EL LIBRITO AZUL



CAPITULO I
CRISTIANISMO DINÁMICO

Antes de emprender cualquier oficio que sea, el candidato que lo va desempeñar recibe instrucciones o estudia la técnica del mismo. Sin embargo hay uno que emprende su cometido totalmente a ciegas, sin instrucciones, sin téc­nica, sin brújula, compás o diseño, sin nociones de lo que va a encontrar. Es el ser humano; que es lanzado a la tarea de VIVIR.
Sin saber siquiera qué cosa es La Vida; sin saber por qué algunas vidas transcurren en medio de la opulencia y las satisfacciones mien­tras otras las pasan en la miseria y el sufrimien­to. Unas se inician con todas las ventajas que pueda idear el afecto y, sin embargo, las persigue un atajo de calamidades; y el ser humano se debate en conjeturas, todas erradas, y llega el día de su muerte sin que él haya adivinado, siquiera, la verdad respecto a todo esto.
Aprende la Gran Verdad: LO QUE TU PIENSAS SE MANIFIESTA. "Los pensamientos son cosas". Es tu actitud la que determina todo lo que te sucede. Tú propio concepto es lo que tú ves, no solamente en tu cuerpo y en tu carác­ter, sino en lo exterior; en tus condiciones de vida: en lo material, sí, tal como lo oyes. Los pensamientos SON COSAS. Ahora verás.
Si tú tienes costumbre de pensar que eres de constitución saludable, hagas lo que hagas, siempre serás saludable. Pero cambias tu manera de pensar; te dejas infundir el temor de las enfermedades y comienzas a enfermarte. Pierdes la salud. Si naciste en la riqueza, es posible que siempre seas rico; a menos que alguien te con­venza de que existe "el destino" y comiences a creer que el tuyo puede cambiar de acuerdo con los "golpes y reveses" porque así lo estás creyen­do. Tu vida, lo que te ocurre, obedece a tus creen­cias y a lo que expreses en palabras. Es una ley. Un principio ¿Sabes lo que es un Principio? Es una ley invariable que no falla jamás. Esta ley se llama EL PRINCIPIO DE MENTALISMO.
Si en tu mente está radicada la idea de que los accidentes nos acechan a cada paso; si crees que "Los achaques de la vejez" son inevitables; si estás convencido de tu mala o buena suerte; lo que quiera que tu esperes normalmente, en bien o en mal, esa es la condición que verás mani­festarse en tu vida y en todo lo que haces. Ese es el por qué de lo que te ocurre.
No se está jamás consciente de las ideas que llenan nuestra mente. Ellas se van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, o lo que oímos decir. Como casi todo el mundo está ignorante de las leyes que gobiernan la vida, leyes llamadas "de la Creación", casi todos pasamos nuestra vida fabri­cándonos condiciones contrarias; viendo tornarse malo aquello que prometía ser tan bueno; tantean­do, como quien dice, a ciegas, sin brújula, timón, ni compás; achacándole nuestros males a la vida mis­ma, y aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o atribuyéndoselos a "la voluntad de Dios".
Con lo que hasta aquí has leído, te habrás da­do cuenta de que el ser humano no es lo que le han hecho creer, o sea, un corcho en medio (te una tempestad, batido aquí y allá según las olas ¡ ¡Nada de eso! Su vida, su mundo, sus circunstan­cias, todo lo que él es, todo lo que le ocurre son creaciones de él mismo y de nadie más. El es el rey de su imperio y si su opinión es, precisamente, que él no es sino un corcho en medio de una tempes­tad, pues así será. El lo ha creído y permitido.
Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger. Esco­ger ¿qué? El pensar negativa o positiva mente. Pesi­mista u optimista mente. Pensando lo feo y lo malo —qué produce lo feo y lo malo— o pensando lo bueno y bello, que produce lo bueno y bello en lo exterior o interior.
La Metafísica siempre ha enseñado que lo que pensamos a menudo pasa al subconsciente y se es­tablece allí actuando como reflejo. La psicología moderna, al fin, lo ha "descubierto".
Cuando el ser humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia, o sea que se ha produ­cido él mismo una calamidad, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libre del sufrimiento.
El hombre ve que Dios le atiende a veces y que otras veces, inexplicablemente no atiende. En este último caso es cuando sus familiares lo con­suelan diciéndole que "hay que resignarse an­te la voluntad de Dios". Es decir, que todos dan por sentado que la voluntad del Creador es mala Pero al mismo tiempo, la religión ense­ña que Dios es nuestro Padre. Un Padre Todo Amor Bondad, Misericordia. Todo Sabiduría y Eterno ¿ Estás viendo cómo no concuerdan estas dos teorías? Te parece de sentido común que un padre todo amor, e infinitamente sabio, pueda sen­tir Y expresar mala voluntad hacia sus hijos? Nosotros, padres y madres mortales, no sería­mos jamás capaces de atribular a ningún hijo con los crímenes que le atribuimos a Dios! ¡Noso­tros no seríamos capaces de condenar a fuego eterno a una criatura nuestra, por una falta natural de su condición mortal, y consideramos que Dios es capaz! Es decir, que sin que nos demos cuenta clara de ello, le estamos atribu­yendo a Dios una naturaleza de magnate ca­prichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, pendiente de nuestra menor infracción para atestar nos castigos fuera de toda proporción!
Es natural pensar así cuando nacimos, vivi­mos ignorando las reglas y las leyes básicas de la vida.
Ya dijimos la razón de nuestras calamidades. Las producimos con el pensamiento. En esto es que somos "imagen y semejanza" del Creador. Somos creadores. Los creadores, cada cual, de su propia manifestación.
Ahora, ¿por qué es que Dios parece atender a veces, y otras no? Ya verás. La oración es el pensamiento más puro y más alto que se pue­de pensar. Es polarizar la mente en el grado más altamente positivo. Son vibraciones de luz que lanzamos cuando oramos, o sea, cuando pensamos en Dios. Esas vibraciones tienen que transformar instantáneamente, en perfecto y be­llo, todas las condiciones oscuras que rodean, como cuando se lleva una lámpara a una habita­ción que esté en tinieblas. Siempre que el que esté orando piense y crea que ese Dios a quien le pide es un Padre amoroso que desea dar todo lo bueno a su hijo. En ese caso. Dios siempre "atien­de" ¿Pero cómo, por lo general, la humanidad tie­ne costumbre de pedir así: "Ay, Papá Dios, sácame de este apuro, que yo sé que vas a pensar que no me conviene porque tú quieres imponerme esta prueba"! En otras palabras, ya negó toda posibili­dad de recibirlo. Tiene más fe en ese Dios que nos enseñaron, caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, que no está sino atisbando a que co­metamos la primera infracción para atestarnos cas­tigos de una crueldad satánica! Pues el que así pide no recibe sino de acuerdo a su propia imagen de Dios. Es tan sencillo como te lo digo. Ahora no vuelvas a olvidar jamás que la voluntad de Dios para ti es el bien, la salud, la paz, la felici­dad, el bienestar, todo lo bueno que El ha creado. No vuelvas a olvidar jamás que Dios no es ni el juez, ni el policía, ni el verdugo, ni el tirano que te han hecho creer. La Verdad es que El ha creado siete leyes. Siete Principios que funcionan en todo y siempre. No descansan un solo minuto. Se encargan de mantener el orden y la armonía en toda la Creación. No se necesitan policías en el espíritu. Aquel que no marcha con la ley se castiga él mismo. (Lo que piensas se manifiesta de manera que aprende a pensar correctamente y con la ley para que se manifieste todo lo bueno que Dios quiere para ti).
San Pablo dijo que Dios está más cerca de nosotros que nuestros pies y nuestras manos, más aún que nuestra respiración; de manera que no hay que pedirle a gritos que nos oiga. Basta con pensar en El para que ya comience a componerse lo que parece estar descompuesto. El nos creó. El nos conoce mejor de lo que nos podemos conocer nosotros. El sabe por qué actuamos de esta o aquella manera, y no espera que nos comportemos como santos cuando apenas estamos aprendiendo a caminar en esta vida espiritual.
Voy a rogarte que no creas nada de lo que te estoy diciendo sin primero comprobarlo. Es tu derecho divino y soberano. No hagas lo que has hecho hasta ahora, aceptar todo lo que oyes y todo lo que ves sin darte la oportunidad de juzgar entre el bien y el mal.

EL LIBRITO AZUL II


CAPITULO II
LA MECÁNICA DEL PENSAMIENTO

Todo el día y toda la noche estamos pen­sando una infinidad de cosas distintas. Pasa por nuestra mente una especie de película cinemato­gráfica constante, aunque desconectada.
Entre tantas ideas diferentes, nos detenemos a contemplar, examinar o estudiar algunas más que otra?. ¿Por qué? Porque nos han estimulado el sentimiento. Nos han producido un sentimien­to de temor o de antipatía, de simpatía o de lástima, un sentimiento de agrado o de desagra­do, no importa. El hecho es que por aquel sentimiento, la idea nos interesa, la repasamos más tarde, tal vez la comentamos con alguien. Esto es meditar, y lo que así se medita pasa al subconsciente y se graba allí.
Una vez que se graba una idea en el subconsciente se convierte en un "reflejo". Tú sabes que cuando el médico te da un golpe cito con algún objeto en un sitio alrededor de la rodilla, tu pierna da un salto. Te han tocado un punto sensible y has reaccionado ¿no? En esa misma forma, cada vez que ocurre en tu vida algo refe­rente a una de las ideas que están grabadas en tu subconsciente, el "reflejo" reacciona en la forma exacta en que fue grabado. Tu adoptas una acti­tud de acuerdo con el sentimiento original que sentiste cuando primero pensaste en aquella idea. Los metafísicos llamamos a esto un "concepto" o sea, una creencia, una convicción.
El subconsciente no discierne. No decide nada, no opina ni piensa por si solo. No tiene poder para protestar, no tiene voluntad propia. Esas no son sus funciones. Su única función es la de reaccionar poniendo a la orden el reflejo que se le ha dado. El es, en este sentido, un maravilloso archivador, secretario, bibliotecario automático que ni descansa ni falla jamás. Tam­poco tiene sentido del humor. No sabe cuándo una orden ha sido dada en chiste o en serio. De manera que si tu nariz es un tantico abultada; y si tú por hacer reír a los demás, adoptas el chiste de llamarla "mi nariz de papa rellena", por ejem­plo, como el subconsciente es un servidor exacto, no tiene sentido del humor y sólo sabe obedecer incondicionalmente, tratará por todos los medios de cumplir la orden que le han dado tus pala­bras y tú sentir ... y verás a tú nariz parecerse más y más a una papa rellena.
La palabra "Metafísica" quiere decir "más allá de lo físico", o sea, la ciencia que estudia y trata de todo lo que está invisible a los sentidos físicos. Te da la razón de ser todo lo que no comprendemos; de todo lo misterioso; y es exac­ta, como comprobarás a medida que leas este librito.
Ahora veras: ¿Recordarás tu la primera vez que oíste mencionar la palabra "catarro" ¿No lo recuerdas, verdad? Eras muy pequeñito. La pa­labra la dijeron tus mayores. Te enseñaron a temerla. A fuerza de repetirla te instruyeron a comprender la, te dijeron que no te mojaras los pies, que no te pusieras en una corriente de aire, que no te acercaras a alguien porque tenía cata­rro y se le pegaba, etc., etc. Todo lo cual se fue grabando en tu subconsciente y formando allí un reflejo. No tuviste jamás que recordar las advertencias de tus mayores. El daño estaba hecho. De allí en adelante, tu subconsciente te ha brindado un catarro (el mejor que te pueda obsequiar) cada vez que te has colocado en una corriente de aire, cada vez que se te han mojado los pies, cada vez que te acercas a un acatarrado y cada vez que tú oyes decir que anda por allí una epidemia de gripe o de catarro.
Por culpa de tus mayores, por lo que has escuchado decir a los demás; por lo que has leído en los periódicos y en los anuncios, en el radio y televisión, y sobre todo porque ignoras la verdad metafísica de la vida, has aceptado estas ideas erróneas y se convirtieron en reflejos que actúan sin premeditación tuya, automáticamente, y que son causa de todos los males que te aque­jan en el cuadro de tú vida. Tienes un cargamen­to voluminoso de ideas ajenas que afectan todos los departamentos de tú vida, tu cuerpo, tu alma y tu mente. Advierte que si no los hubieras acep­tado; si por el derecho que te da tu libre albedrío de escoger, aceptar y rechazar, no hubieras acep­tado lo negativo, no hay germen ni virus ni poder en el mundo que hubiera podido atacar ni con­vencer a tu subconsciente para que actuara de ninguna otra forma que aquella que tu le diste.
Tú voluntad, negativa o positiva, es el imán que atrae hacia tí los gérmenes, las circuns­tancias adversas o las buenas. Como ya hemos dicho, tu actitud negativa o positiva ante los hechos, determinan los efectos para ti

EL LIBRITO AZUL III


CAPITULO III
LA FORMULA INFALIBLE

Quedamos en que cada mente humana con­tiene una acumulación de opiniones, convicciones o conceptos errados —contrarios a la Verdad y en conflicto con los Principios básicos de la Crea­ción y que están perennemente manifestando, en las condiciones exteriores, todas esas cala­midades y sufrimientos que aquejan al ser huma­no y el mundo en general; enfermedades, acci­dentes, dolencias, pleitos, desarmonías, escasez, fracasos y hasta la muerte.
Felizmente, nada de eso se ajusta a la Verdad del Ser. Felizmente existe la manera de borrar todas esas creencias falsas y de sustituirlas por correctas, que no solamente produzcan condicio­nes y circunstancias positivas, buenas, felices, correctas, sino que, una vez corregido el error y establecida la Verdad en el subconsciente, nunca más podrán volver a suceder las cosas negativas en nuestras vidas. La orden ha sido cambiada. El imán ha cambiado de polo. Es absolutamente imposible atraer algo que no encuentre ya su correspondencia en nosotros.
La fórmula infalible es la siguiente: Cada vez que te ocurra algo indeseable, que te enfer­mes, que te ocurra un accidente, que te roben, que te ofendan, que te molesten ... o que TU seas la causa de algún mal hacia otro o hacia ti mismo ... si eres afligido por un defecto físico, o moral, o de carácter; si te desagrada alguien, si lo detestas, o si amas demasiado y sufres por esto; si te torturan los celos; si te enamoras de alguien que pertenezca a otro; si eres víctima de una injusticia, o eres víctima del dominio de otro. (La lista es interminable, de manera que suple tú la condición que te esté afectando). Conoce la Verdad.
Así Jesucristo, el más grande de todos los Maestros de Metafísica, dijo "Conoced la Verdad y ella os hará libres" (*). La Verdad, la ley su­prema es La Armonía Perfecta, la belleza, la bondad, la justicia, la libertad, la salud (Vida), inteligencia, sabiduría, amor, dicha. Todo lo opuesto es apariencia. Es contrario a la ley suprema de la Armonía Perfecta luego es mentira porque es contrario a la Verdad.
Tu "YO" superior es perfecto. En este mo­mento y siempre ha sido perfecto. No puede en­fermarse porque es VIDA. No puede morir por la misma razón. No puede envejecer. No puede sufrir. No puede temer. No puede pecar. No tiene que luchar. No puede cambiar jamás. Es bello. Es amor, inteligencia, sabiduría, dicha. Esa es la Verdad. Es tu Verdad, la mía, la de todos los seres humanos, ahora mismo.
No es que el ser humano sea Dios. Así como una gota de agua de mar no es el mar. Pero contiene todo lo que forma y contiene el mar, en un grado infinitesimal; y para un átomo, esa gota de agua es un mar.
Cualquiera cosa que estés manifestando; que te esté ocurriendo contraria a La Armonía Per­fecta, o que tú misma estés haciendo o sufriendo contraria a la Armonía Perfecta, se debe a una creencia errada que tú creaste, ya lo sabes, y que por reflejo estás lanzando hacia afuera y atrayendo su igual del exterior. No tiene nada que ver con tu YO superior. Este continúa per­fecto. Sus condiciones y su situación son perfectas.
Ahora, en cada una de las circunstancias enumeradas más arriba, debes recordar lo que te acabo de decir, primeramente, y luego decir mentalmente o en voz alta, como quieras. "No lo acepto".
Dilo con firmeza pero con infinita suavidad. Los trabajos mentales NO NECESITAN de la fuerza física. Ni el pensamiento ni el espíritu tienen músculos. Cuando tú digas "No lo acepto", hazlo como si dijeras "No me da la gana", tran­quilamente, pero con la misma convicción y firmeza, sin gritar, sin violencia, sin un movi­miento, sin brusquedad ¿Me hago comprender?
Después de haber dicho "No lo acepto", recuerda que tú YO superior es perfecto: que sus condiciones son perfectas. Ahora di: "Declaro que la Verdad de este problema es (armonía, amor, inteligencia, justicia, abundancia, vida, sa­lud, etc, cualquiera que sea lo opuesto a la con­dición negativa que se esté manifestando en ese momento). Gracias Padre que me has oído".
No tienes por qué creer ciegamente lo que estás leyendo. Debes comprobarlo tú mismo.
En el lenguaje metafísico esto se llama "un tratamiento". Después de todo tratamiento hay que conservar la actitud que se ha declarado. No se puede uno permitir que entre la duda respecto a la eficacia del tratamiento, ni se puede volver a expresar en palabras los conceptos, opiniones
y creencias de antes, porque se destruye, se anula el tratamiento.
El propósito es el de transformar el patrón mental que ha estado dominando en el subcons­ciente, o sea, el clima mental en que has estado viviendo, con toda tu serie de circunstancias negativas. San Pablo dijo: "Sois formados por la renovación de vuestra mente" (*). Esta renovación se hace cambiando cada creencia an­tigua a medida que vayan presentándose ante nuestra vida (o nuestra conciencia, en conoci­miento desacuerdo con la Verdad).
Hay convicciones que están tan arraigadas que son lo que se llama en el lenguaje metafísico "cristalizaciones". Estas requieren más trabajo que otras. Pero cada "Negación" y "afirmación" que se haga respecto a estas cristalizaciones va borrando el diseño original hasta que desaparece totalmente y no queda sino la Verdad.
Verás los milagros que ocurren en tu vida, en tu ambiente y en tus condiciones.
Tú no tienes defectos sino apariencia de de­fectos. Lo que ves como defectos morales o físicos son transitorios porque al "conocer la verdad" de tu YO verdadero, tu Cristo, tu Ser Superior es perfecto hijo de Dios hecho a seme­janza del Padre, comienzan a borrarse las im­perfecciones que tu estás presentándole al mundo. Es un hecho constatable. Todo estudiante de me­tafísica cristiana te puede corroborar lo que acabo de decirte.
Esta es La Gran Verdad. No la olvides jamás. Comienza ahora mismo a practicarla. Mientras más se practica más se realiza, más se adelanta y más feliz te sentirás.
Acuérdate. Tú eres único, como tus huellas digitales. Fuiste creado por un diseño único, para un propósito especial que no puede cumplir nadie más que tú. Has tardado 14.000 años para evolu­cionar a tu sitio de hoy. Las expresiones de Dios son infinitas. Tú y yo somos sólo dos de esas infinitas expresiones. Tu Cristo es un ser inteli­gente que te ama con delirio y que tiene siglos esperando que lo reconozcas. Llegó el momento. Háblale, consúltale y espera sus respuestas. Es el guía y Maestro único para ti. Cuando tú lle­gues a comprender, aceptar y realizar esta ver­dad, será el nacimiento de Cristo para ti. Es lo que está profetizado para esta era. Es el Mesías. No es que Jesús vuelve a nacer ahora. Es que cada uno va a encontrar el Cristo en su concien­cia y en su corazón, tal como le ocurrió a Jesús. Por eso lo llamaron "Jesucristo".

EL LIBRITO AZUL IV

o santo a los perros, ni echéis vuestras perlas de­lante de los cerdos, no sea que los pisoteen,
CAPITULO IV
EL DECRETO

Cada palabra que se pronuncia es un decreto que se manifiesta en lo exterior. La palabra es el pensamiento hablado.
Jesús dijo dos cosas que no han sido tomadas en serio. Una, "Por tus palabras serás condenado y por tus palabras serás justificado". Esto no significa que los demás nos juzgarán por lo que decimos, aunque esto también es verdad; como habrás visto ya, el Maestro enseñaba metafísica, solo que la raza no estaba aún lo suficiente ma­dura para entenderla. En varias ocasiones lo advirtió diciendo que tenía aún muchas otras cosas qué decir, pero que no podrían ser com­prendidas. En otras ocasiones dijo que aquel que tuviera oídos para oír, que escuchara. La segun­da referencia que hizo al poder de la palabra fue: "No es lo que entra por su boca lo que contamina al hombre, sino lo que de su boca sale; porque lo que de la boca sale, del corazón procede". Más claro no se puede expresar.
Te propongo que pongas atención a todo lo que tú decretas en un solo día. Vamos a recor­dártelo. "Los negocios están malísimos". "Las cosas andan muy malas". "La juventud está per­dida". "El tráfico está imposible". "El servicio está insoportable". "No se consigue servicio". "No dejes eso rodando porque te lo van a robar". "Los ladrones están asaltando en todas las esqui­nas". "Tengo miedo de salir". "Mira que te vas a caer". "Cuidado que te matas". "Te va a pisar un carro". "¡Vas a romper eso!". "Tengo muy mala suerte". "No puedo comer eso, me hace daño". "Mi mala memoria ...", "mi alergia...", "mi dolor de cabeza...", "mi reumatismo...", "mi mala digestión..." "¡Ese es un bandido!", "esa es una desgraciada". "Tenía que ser, cuando no". No te sorprendas ni te quejes si al expre­sarlo lo ves ocurrir. Lo has decretado. Has dado una orden que tiene que ser cumplida. Ahora recuerda y no olvides jamás, cada palabra que pronuncias es un decreto. Positivo o negativo Si es positivo se te manifiesta en bien. Si es nega­tivo se te manifiesta en mal, si es contra el pró­jimo es lo mismo que si lo estuviera decretando contra ti. SE TE DEVUELVE. Si es bondadoso y comprensivo hacia el prójimo, recibirás bon­dad y comprensión de los demás hacia ti. Y cuando te suceda algo molesto, negativo, desagra­dable, no digas "¡Pero si yo no estaba pensando ni temiendo que me fuera a suceder esto!". Ten la sinceridad y la humildad de tratar de recordar en cuáles términos te expresaste de algún pró­jimo. En qué momento salió de tu corazón un concepto viejísimo, arraigado allí, que tal vez no es sino una costumbre social como la genera­lidad de esas citadas más arriba y que tú real­mente no tienes deseos de seguir usando.
Como el sentimiento que acompaña a un pensamiento es lo que lo graba más firmemente en el subconsciente, el Maestro Jesús, que jamás empleó palabra superfluas, lo expresó muy bien al decir, "lo que de la boca sale, del corazón procede", y esto nos da la clave inequívoca. El primer sentimiento que nos enseña es el temor. Nos lo enseñan nuestros padres, primeramente, y luego nuestros maestros de religión. Al sentir un temor se nos acelera el corazón. Solemos decir "por poco se me sale el corazón por la boca" para demostrar el grado de temor que sentimos en un momento dado. El temor es lo que está por detrás de todas las frases negativas que te he citado más arriba.
San Pablo dijo: "Somos transformados por la renovación de nuestras mentes". Cada vez que te encuentres diciendo una frase negativa, sabrás qué clase de concepto errado tienes arraigado en el subconsciente, sabrás a qué clase de sentimien­to obedece: temor o desamor, atájalo, bórralo negándolo por mentiroso y afirma la Verdad, si no quieres continuar manifestándolo en tú exterior. Al poco tiempo de esta práctica notarás que tu hablar es otro. Que tu modo de pensar es otro. Tú y tú vida se estarán transformando por la renovación de tu mente.
Cuando estés en reunión de otras personas, te darás perfecta cuenta de la clase de conceptos que poseen y los constatarás en todo lo que les ocurre. Siempre que escuches conversaciones ne­gativas no afirmes nada de lo que expresen. Piensa "no lo acepto ni para mi ni para ellas". No tienes que decírselo a ellas. Es mejor no
divulgar la verdad que estás aprendiendo, no porque haya que ocultarlo sino porque hay una máxima ocultista que dice: "Cuando el discípulo está preparado aparece el maestro". Por ley de atracción, todo el que está preparado para subir de grado es automáticamente acercado al que lo pueda adelantar, de manera que no trates de hacer labor de catequista. No obligues a nadie a recibir lecciones sobre la Verdad porque te puedes encontrar que aquellos que tú creías más dispuestos, son los que menos simpatizan con ella. A esto se refería Jesús cuando dijo: "No déis l y se vuelvan y os despedacen".

EL LIBRITO AZUL V


CAPITULO V
¿LA FE MUEVE MONTAÑAS? ¿POR QUE, Y COMO?

Todo el mundo conoce el dicho y lo repite a menudo. Lo repite como loro, pues no sabe en realidad lo que significa, ni por qué ni cómo es eso, que la fe mueve montañas.
Pocos saben que el temor también mueve montañas. El temor y la fe son una misma fuer­za. El temor es negativo y la fe es positiva. El temor es fe en el mal. O sea, la convicción de que va a ocurrir lo malo. La fe es la convicción de que lo que va a ocurrir es bueno, o que va a termi­nar bien. El temor y la fe son las dos caras de una misma medalla.
Fíjate bien. Tu jamás temes que te vaya a suceder algo bueno. Ni tampoco dices jamás "tienes fe en que te va a ocurrir lo malo". La fe siempre se asocia a algo que deseamos; y no creo que tú deseas el mal para tí.! A éste le te­mes; ¿no es así?
Todo lo que tu temes lo atraes y te ocurre. Ahora que, cuando te ocurre generalmente dices con aire triunfante: "¡Ajá, yo lo sabía! Lo pre­sentí", y sales corriendo a contarlo y repetirlo como para lucir tus dotes de clarovidente. Y lo que en realidad ha sucedido es que lo pensaste con temor ¿Lo presentiste? Claro. Lo pre­sentiste. Tú mismo lo estás diciendo. Ya tú sabes que todo lo que se piensa sintiendo al mismo tiempo una emoción, es lo que se manifiesta o se atrae. Tú lo anticipaste y lo esperaste. Anti­cipar y esperar es fe.
Ahora fíjate que todo lo que tú esperas con fe te viene, te sucede. Entonces, si sabes que esto es así, ¿qué te impide usar la fe para todo lo que tú desees: amor, dinero, salud, etcétera? Es una ley natural. Es una ordenanza divina. El Cristo lo enseñó con las siguientes palabras, que tú conoces: "todo lo que pidiéreis en oración creyendo, lo recibiréis". No lo he inventado yo.
Está en el capítulo No. 21, versículo 22 de San Mateo. Y San Marcos, lo expresa más claro aún: "todo lo que pidiereis orando, creed que lo reci­biréis y os vendrá". San Pablo lo dice en palabra que no tienen otra interpretación: "la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que se ve". Más arriba te dije que la fe es la convicción del bien.
Ahora te diré que la convicción viene por el conocimiento. Supongamos que tú vives en la pro­vincia y que jamás has ido a la capital. Quieres ir a la capital, y tomas el tren, el auto o el avión. Sabes dónde queda la capital y cómo dirigirte a ella. Un día te diriges hacia la capital y utilizas la forma de conducción que mejor te convenga, pero por el camino no vas temiendo desviarte hacia la luna ¿No? Si fueras un indio salvaje podrías estar temblando de pavor por desconocer totalmente lo que te está pasando. Pero siendo una persona civilizada, vas tranquilo, sabiendo que a tal o cual hora llegarás a la capital ¿Qué es lo que te da fe? El conocimiento.
La ignorancia de los Principios de la Crea­ción es lo que hace que el mundo tema el mal, no sepa emplear la fe, ni siquiera lo que ella es.
La fe es convicción, seguridad; pero éstas tienen que estar basadas en el conocimiento de algo. Conoces que existe la capital y vas hacia ella. Por eso sabes que no irás a parar a la luna.
Ahora sabes que cuando deseas algo, si te­mes no obtenerlo, no lo obtendrás. Si lo niegas antes de recibirlo, como en el ejemplo dado ya de la oración que dirige a Dios la generalidad de los humanos: "Dios mío concédeme tal cosa, aunque sé que no me lo darás porque vas a pensar que no me conviene"; no lo obtendrás porque de antemano lo negaste. Has confesado que no lo esperas.
Déjame darte la fórmula metafísica para ob­tener cualquier cosa que uno desee. Es una fórmula. Hay que emplearla para todo. Com-pruébala por ti mismo. No me lo creas ciega-mente.
"Yo deseo tal cosa. En armonía para todo el mundo y de acuerdo con la voluntad divina. Bajo la Gracia y de manera perfecta. Gracias Padre que ya me oíste".
Ahora no dudes por un solo instante. Has empleado la fórmula mágica. Has cumplido con toda la ley y no tardarás en ver tu deseo manifes­tado. Ten paciencia. Mientras más tranquilo esperes, más pronto verás el resultado. La impa­ciencia, la tensión y el ponerse a empujar mental­mente destruyen el tratamiento (La fórmula es lo que en metafísica se llama "un tratamiento").
Para que conozcas lo que has hecho al re­petir la fórmula, te voy a explicar el proceso detalladamente. Al tú decir "en armonía para todo el mundo" has eliminado todo peligro de que tu conveniencia perjudique a otros, como tampoco se te hace posible desear un mal para otro. Al decir "de acuerdo con la voluntad divi­na"; si lo que tú deseas es menos que perfecto para ti, verás suceder algo mucho mejor de lo que tus esperabas. En este caso significa que lo que estabas deseando no lo ibas a encontrar suficiente, o no te iba a resultar tan bueno como tu pensabas. La voluntad de Dios es perfecta.
Al tú decir "bajo la Gracia y de manera perfecta", encierra un secreto maravilloso. Pero déjame darte un ejemplo de lo que ocurre cuan­do no se sabe pedir bajo la Gracia y perfección. Una señora necesitaba urgentemente una suma de dinero, y la pidió, asimismo, para el día 15 del mes. Tenía absoluta fe de que la recibiría, pero su egoísmo e indiferencia no le inspiró pedirla con alguna consideración para nadie más. Al día siguiente un automóvil estropeó a su hija, y el día 15 del mes recibió la suma exacta que ella había pedido. Se la pagó la Compañía de Seguros por el accidente de su hija. Ella trabajó la Ley con­tra ella misma.
Pedir "bajo la Gracia y de manera perfecta" es trabajar con la ley espiritual. La Ley de Dios que se manifiesta siempre en el plano espiritual. Allí (en el plano espiritual) todo es perfecto, sin obstáculos, sin inconvenientes, sin tropiezos ni daños para alguno, sin luchas ni esfuerzos, "suavecito, suavecito", todo con gran amor, y esa es nuestra Verdad. Esa es la Verdad que al ser conocida nos hace libres.
"Gracias Padre que ya me oíste" es la expre-sión más alta de fe que podamos abrigar. Jesús la enseñó y la aplicaba en todo, desde antes de partir el pan con que alimentó a cinco mil, hasta para decir cómo transformar el vino en su san­gre. Dando gracias al Padre antes de ver la manifestación.
Como irás viendo, todo lo que enseñó Jesús fue metafísico.
Todo lo que tú desees, todo lo que vayas ne­cesitando lo puedes manifestar. El Padre todo lo ha previsto ya, todo lo ha dado ya, pero hay que irlo pidiendo a medida que se sienta la necesidad. Sólo tienes que recordar que no pue­des pedir mal para otro porque se te devuelve a ti, y todo lo que pidas para tí debes pedirlo también para toda la humanidad porque todos somos hijos del mismo Padre.
Por ejemplo, pide grande. El Padre es muy rico y no le gusta la mezquindad. No digas "Ay, Papá Dios dame una casita. Sólo le pido una casita, aunque no sea sino chiquitica", cuando la realidad es que tú necesitas una casa muy grande porque tu familia es numerosa. No reci­birás sino lo que pides. Pide así: "Padre, dame a mí y a toda la humanidad, todas las maravillas de tu Reino" y ahora haz tu lista.
Para irte fortificando la fe, haz una lista de cosas que deseas o que necesitas. Enumera los objetos o las cosas. Al lado de esta lista haz otra enumerando cosas que deseas ver desapare­cer, o bien en ti mismo o en lo exterior. En el mismo papel escribe la fórmula que ya te di más arriba. Ahora, lee tu papel todas las noches. No te dejes sentir la menor duda. Da las gracias de nuevo cuantas veces pienses en lo que has escrito. A medida que veas que se te van reali­zando las cosas enumeradas, ve tachándolas. Y al final, cuando las veas realizadas todas, no vayas a ser tan mal agradecido de pensar: "Tal vez se me iban a dar de todas maneras", porque es mentira. Se te dieron porque las pediste co­rrectamente. Lo exterior se acomodó para dejár­telas pasar.
Como ya estás muy habituado a sentir temor por una variedad de razones, cada vez que te encuentres atacado por un temor repite la fórmula siguiente, que te irá borrando el reflejo que tienes grabado en el subconsciente: "Yo no tengo miedo. No quiero el temor. Dios es amor y en toda la Creación no hay nada a qué temer; Yo tengo fe. Quiero sentir fe".
Un gran Maestro decía "lo único que se debe temer es al temor". La fórmula la debes repetir aun cuando estés temblando de terror. En ese momento, con mayor razón. Solamente el deseo de no temer y el deseo de tener fe bastan para cancelar todos los efectos del temor, y para situarnos en el polo positivo de la fe.
Supongo que ya tú conoces el principio psico­lógico que dice, que cuando se borra una cos­tumbre hay que sustituirla por otra. Cada vez que se niega o se rechaza una idea cristalizada en el subconsciente, se borra ésta un poquito. El pequeño vacio que así se hace, hay que llenarlo inmediatamente con una idea contraria. Si no, el vacío atraerá ideas de la misma clase y que siempre están suspendidas en la atmósfera, pen­sadas por otros. Poco a poco irás viendo que tus temores desaparecen, si es que tienes la vo­luntad de ser constante, repitiendo la fórmula en todas las circunstancias que se vayan pre­sentando.
Poco a poco irás viendo que únicamente te sucederán las cosas como tú las deseas. "Por sus frutos los conoceréis", dijo Jesús.
Este gran instrumento —"el poder del decre­to" se presenta a nuestra atención en aquella extraordinaria historia de la creación que encon­tramos en los dos primeros capítulos del Génesis en la Biblia. Yo sugiero que tomes tiempo ahora para leer este maravilloso relato. Mientras lees te darás cuenta de que el hombre (esto quiere decir tú y yo) no fue creado para ser la pieza del juego de las circunstancias, la víctima de las condiciones o un títere movido de un lado para otro por po­deres fuera de su dominio. En lugar de esto en­contramos que el hombre ocupa el pináculo de la Creación; que, lejos de ser lo más insignificante del Universo es, por la misma naturaleza de los poderes que le ha dado su Creador, la suprema autoridad designada por Dios para regir la Tierra y toda cosa creada. El hombre está dotado de los poderes mismos del Creador porque es "hecho a Su imagen y según Su semejanza". El hombre es el instrumento por medio del cual la sabiduría, el amor, la vida y el poder del Creador Espíritu, se expresa en plenitud.
Dios situó al hombre en un Universo respondedor y obediente (incluyendo su cuerpo, sus asuntos, su ambiente) que no tiene otra alternati­va que llevar a efectos los edictos o decretos de su suprema autoridad.
El poder de decretar es absoluto en el hom­bre; el dominio que Dios le dio, irrevocable; y aunque la naturaleza básica del Universo es buena en la evaluación del Creador, puede aparecer ante el hombre solamente como él decreto que aparez­ca. Vemos que mientras el hombre fue obediente a su Creador, mantuvo su poder de pensar y hacer decretos a tono con el espíritu del Bien que es la estructura de la Creación, vivió en un universo de bien, un "Jardín del Edén". Pero cuando el hombre "cayó" al comer del árbol del conoci­miento del bien y del mal, y eligió basar su pensa­miento y usar sus poderes en el bien y el mal —lo que como agente libre podía hacer— inme­diatamente encontró sudor y cardos mezclados con su pan de cada día. Desde la "caída" el hom­bre se ha atareado declarando su mundo bueno o malo y sus experiencias han sido de acuerdo con sus decretos. Esto demuestra evidentemente cómo responde el Universo y cuán completos y de largo alcance son el dominio y la autoridad del hombre.

EL LIBRITO AZUL VI


CAPITULO VI
AMOR

Sólo te falta este capítulo para terminar de conocer el Primer Principio de la Creación: El Principio de Mentalismo cuyo lema es "Todo es Mente".
Jesucristo dijo: "Sois dioses" (Evangelio de San Juan, cap. 10-34). Así como la Creación, toda ella fue un pensamiento manifestado, así el hombre, que es un dios en potencia, crea con el pensamiento todo lo que él ve manifestado a igualdad y semejanza de su Creador. Esto ya lo aprendiste. También has aprendido la mecánica de esta creación mental; el carácter (positivo o negativo) de lo creado: la fuerza (fe o temor), que determina el carácter; la manera de cambiar el aspecto exterior de lo que hayas creado (ne­gando y afirmando); el poder de la palabra; que es el pensamiento hablado y que por lo tanto confirma las órdenes que has dado con tus pensa­mientos; y finalmente la fórmula infalible para crear, manifestar y obtener lo mejor, lo más alto, lo perfecto: "Conociendo la Verdad", en acatamiento a la ordenanza del Maestro Jesús Sabes que esta Verdad es que fuimos creados perfectos por un Creador perfecto, con la esen­cia perfecta de El mismo, con libre albedrío para crear de manera positiva o negativa; por lo tanto el "mal" no es una creación de Dios No tiene ningún poder frente a la Verdad. Que desaparece al sustituir el pensamiento, y la palabra positiva Jesús dijo: "no resistáis al mal" (S. Mateo, 5-39) o sea, que domináramos el mal con el bien La verdad única es el Bien.
De ahora en adelante no podrás jamás volver a culpar a nadie de lo que te ocurra. Tendrás que mirarte frente a frente y preguntarte "¿Có­mo fue mi clima mental en esta circunstancia? ¿Fue positivo o negativo? ¿He sentido fe o te­mor? ¿Qué especie de decretos he lanzado con mis palabras?" Por sus frutos los conoceréis" Tendrás que sincerarte y contestar la verdad ¿Te complace lo que estás viendo? ¿O te desa­grada? Tú dirás.
Ahora, en metafísica cristiana decimos que Dios tiene siete aspectos: Amor, Verdad, Vida. Inteligencia, Alma, Espíritu y Principio. Como ves, todos estos aspectos son estados invisibles. Mentales, pues. No los podemos ver ni tocar. Sentimos y apreciamos sus efectos. Existen, ac­túan, son reales, son cosas y ninguno se puede negar.
Amor se le llama al carácter de Dios, el primer aspecto de Dios, la fuerza más potente de todas las fuerzas y la más sensible. Pocas personas saben lo que es realmente el amor. La mayoría cree que es aquello que se siente hacia los padres, los hijos, los esposos, los enamorados, etc. Afecto, cariño, atracción, antipatía y odio son todos diferentes grados de una misma cosa: sensación. El amor es muy complejo y no se puede definir con una sola palabra pero ya que en nuestro planeta se entiende por amor la sen­sación, y aunque ésta no es sino, como quien dice, el bordecito exterior del amor, tratemos de acercar la sensación lo más que se pueda al amor, para comenzar a comprenderlo. El punto central en la escala que va desde el odio hasta el senti­miento que allí llamamos "amor", es la toleran­cia y la buena voluntad.
Parece una contradicción, pero cuando se "ama" mucho mucho o demasiado, faltan tole­rancia y buena voluntad. Cuando se odia, faltan la tolerancia y la buena voluntad. O sea, que tanto el excesivo amor como el excesivo desamor son la negación de la tolerancia y la buena voluntad. Jesús dijo "Paz a los hombres de buena voluntad". Lo cual implica que lo que pase de allí no trae paz. La paz está en el centro, el perfecto equilibrio, ni de más ni de menos, en todo. Todos los excesos, aún el exceso de Bien (exceso de dinero, de amor, de caridad, de ora­ción, de sacrificio, etc.) desequilibran el peso de la balanza; llevan más hacia uno de los lados, y quitan la paz. Cuando el Génesis dice: "de todos los frutos del paraíso podéis comer, salvo del fruto del árbol de la ciencia del Bien y del Mal" se refiere a eso precisamente. El tronco del árbol simboliza el centro, el equilibrio. Las ramas par­ten de ese centro, desprendiéndose hacia todos lados produciendo "frutos". Algunos se mani­fiestan buenos, otros malos. Simbolizan los ex­tremos. Verás pues que "el fruto prohibido" que tanta tribulación ha causado en el mundo no es otra cosa que los extremos, el exceso en todos los aspectos, pues Dios, que todo lo creo, declaró toda su obra "buena" (léelo en Génesis) y sólo menciona la palabra "Mal" con respecto al exceso.
Un paréntesis para recomendarte que leas y medites el capítulo 3 de Eclesiastés que comienza:
"Todo tiene su tiempo. . ." (La Biblia).
Volvamos al Amor. Aquellas madres que dicen amar tanto a sus hijos que no les permiten separarse del nido, ni casarse, ni actuar indepen­dientemente de ellas cuando ya son hombres y mujeres mayores de edad, no aman. Son egoístas y lo que sienten es deseo de posesión. Aquellas novias y esposas que sufren torturas de celos, igualmente. Esos tipos de "amor" no son otra cosa que exceso de sentimiento. Sobrepasan la medida y por lo tanto se van muy lejos de la tolerancia y la buena voluntad.
Por lo general el exceso de sentimiento prueba que hay falla de desarrollo de la inteli­gencia. Esto sin duda causará indignación en aquellas personas que se llenan la boca dicién­dose "muy sentimentales". A nadie le agrada que otro le descubra su falta de inteligencia, pero pueden comprobarlo. El exceso de emotividad, como todo exceso, es "malo". Es prueba de que falta lo que le haga contrapeso. El exceso de calor, por ejemplo, se equilibra con igual canti­dad de frío para llevarlo a ser soportable o desa­gradable. La inteligencia es fría. La emoción es cálida. Una gran capacidad emotiva es una cuali­dad magnífica y muy deseable, siempre que esté equilibrada con igual capacidad intelectual. Esto es lo que produce los grandes artistas. Pero el artista tiene su arte en que volcar toda su poten­cia emotiva. En cambio la persona exagerada­mente emotiva y con poco desarrollo intelectual vuelca toda su pasión en los seres humanos que la rodean, pretende atarlos y que cumplan su antojo.
El remedio para la excesiva emotividad es pensar y reflexionar mucho, sobre todo ponerse a meditar durante un rato y diariamente, en la inteligencia. Comenzando por preguntarse: ¿Qué cosa es la inteligencia? Continuando por pensar en que todo contiene inteligencia en el universo, las plantas, los animales, etc. y terminando por afirmar: "Yo soy inteligente, con la inteligencia de Dios mismo, ya que soy creado de la esencia misma del Creador; por la inteligencia, con la inteligencia y de la inteligencia de Dios". A los pocos días de repetir este tratamiento se notará ya un cambio en la elasticidad y la penetración mental; y con sólo una semana del ejercicio se aprecia la transformación en la forma de amar a los demás, una serenidad y una generosidad peculiar que uno nunca se hubiera creído capaz de expresar. Al mismo tiempo se nota un cambio total en los demás, hacia uno mismo. Esto se debe a que somos "individuos" o sea, indivisibles; y lo que afecta a uno afecta a todos. El escalón que subas tú ayuda a toda la raza.
Ahora pasaremos a tratar sobre el enemigo Número Uno de toda la humanidad: El resenti­miento y el rencor, por no decir el odio. Casi no hay seres humanos que estén exentos de resen­timientos, sin saber que esto amarga la vida entera, influencia en mal toda manifestación y es causa de todas las decepciones que sufrimos, aun cuando se aprende a "negar y afirmar", a "conocer la Verdad", a vigilar y corregir los pensamientos y las palabras. Un solo resenti­miento, un rencor grabado en el subconsciente y en el alma actúan como una fuentecita de hiel emanando su gota de amargura, tiñéndolo todo y contrariando sorpresivamente nuestros mayores anhelos. Nada, ni la demostración más perfecta puede perdurar mientras exista aquel foco infec­cioso malogrando nuestro propio ser. La Biblia, las iglesias, las religiones se cansan de abogar por el perdón y el amor hacia los enemigos; y todo es en vano mientras no enseñen la forma práctica de imponernos el perdón hacia los que nos hieren. Mucho se escucha decir "Yo perdono pero no puedo olvidar". Mentira. Mientras uno recuerde un daño, no lo ha perdonado.
Vamos a dar la fórmula infalible para perdo­nar y olvidar al mismo tiempo, para nuestra propia conveniencia ya que esto nos establece en el punto central del equilibrio, el de la tole­rancia y la buena voluntad y siendo este esfuerzo AMOR. San Juan, el Apóstol de amor dice: "El amor es el cumplimiento de la ley". Cumplir con la ley del amor es cumplir con todas las leyes. Es estar con Dios, en Dios, es ser dichosos, satisfechos y completos en todas nuestras mani­festaciones. Mi maestro decía: El hombre que ama bien es el hombre más poderoso del mundo. Y aquí la receta para bien amar: Cada vez que sientas algo desagradable hacia otro; o bien que te encuentres resintiendo algo que te hayan he­cho; o que te reconozcas un franco rencor o un deseo de venganza, ponte deliberadamente a re­cordar (no es tratar de olvidar lo de ahora), es a recordar todo lo bueno que conoces de aquella otra persona. Trata de revivir los ratos agrada­bles que gozaste en su compañía, en tiempos pasados, anteriormente al momento que te hirió. Insiste en rememorar lo bueno, sus buenas cuali­dades, la forma en que pensabas de ella. Si logras reírte de algún chiste que ella dijo o de algo cómico que gozaron juntos, el milagro se ha hecho. Si no basta con un solo tratamiento, repí­telo tantas veces como sea necesario para borrar el rencor o resentimiento. Te conviene hacerlo, "hasta setenta veces siete".
Esto es el cumplimiento de la ley dada por Jesús: "No resistáis al mal". Esto es volver la otra mejilla. Es amar a los enemigos, bendecir a los que nos maldicen, hacer bien a los que nos aaborrecen y orar por los que nos ultrajan y persiguen, todo sin exponernos a que nos piso­teen. Si lo haces con sinceridad te vas a dar cuenta de algo muy extraño, y es que te sentirás libertado, primeramente, y luego, que una mon­taña de pequeños inconvenientes que te ocurrían y que no sabías a qué atribuir desaparecen como por encanto, y tu vida marcha sobre rieles. Además de que te verás amado por todo el mun­do, aún por aquellas personas que antes no te quisieron bien.

DECRETOS Y AFIRMACIONES O LA TÉCNICA DE LOS TRATAMIENTOS METAFÍSICOS


Lo que sigue es para que aprendas a formu­lar tus oraciones, que en Metafísica llamamos "tratamientos". Como todo el día estamos pen­sando y decretando, todo el día estamos orando, en forma negativa o en forma positiva, y creando nuestras propias condiciones, estados y sucesos.
Lo importante es mantenerse en el ánimo que expresa la oración. Si después de afirmar te dejas regresar al polo negativo, destruyes el efecto de la oración. Cuida tus pensamientos. Cuida tus palabras. No te dejes arrastrar por lo
que expresen otros. Recuerda que ellos ignoran lo que tu ya vas conociendo.
Lo que pienses y pidas para ti, piénsalo también para los demás. Todos somos uno en espíritu y esa es la forma más efectiva de dar. Mejor que pan y limosna ya que el pan y la limosna duran sólo unos instantes, mientras que la Verdad se queda con el otro para siempre. Tarde o temprano tu don espiritual te entrará en la mente consciente y habrás hecho labor de salvación en un hermano. El Principio del Ritmo, que es la ley del péndulo, el búmerang, te devuelve el bien que haces (como también el mal que haces).
Se ha dicho que "uno con Dios es la mayo­ría", de manera que una sola persona que eleve su conciencia al plano espiritual y reconozca la Verdad en la forma expresada más arriba, es capaz de salvar de la ruina a una organización, salvar de la crisis a una comunidad, una ciudad o una nación, porque actúa en el plano espiritual que es la Verdad y ésta domina a todos los planos inferiores. "Conoced la verdad y ella os hará libres".
Frente a una enfermedad propia o ajena:
No acepto esta apariencia ni para mí ni para nadie. YO SOY Vida, en ti, en mí, en todo el mundo. Gracias, Padre, que me has oído.
(Repite esta afirmación cada vez que te venga a la mente el caso que te obligó a expresarla).
En todo caso de temor:
No acepto el temor. Dios es Amor. YO SOY SU HIJO, YO SOY AMOR. Hecho de Amor, por Amor. Gracias Padre que me has oído.
En todo caso de tristeza propia o ajena:
No acepto esto. Yo soy la Alegría. Yo Soy la Dicha. (Comienza a enumerar todo lo bueno que tienes). Gracias Padre.
Frente a toda manifestación de escasez:
No acepto esta apariencia. Mi mundo contie­ne todo. YO SOY la Abundancia de todo. Gracias, Padre, que el día de hoy todo está cubierto.
Frente a todo lo que contraría la Paz mundial o particular:
No acepto esta apariencia de conflicto. YO SOY la Paz, la Armonía, el Orden. Todos somos UNO SOLO. Perdónalos Padre que no saben lo que hacen. Yo perdono y me perdono. Gracias Padre que me has oído y siempre me oyes.

Conny Méndez Biografía parte I

PARTE II

Conny Méndez Biografía Parte III

Conny Méndez Biografía Parte IV

LA VIBRACIÓN


Las altas frecuencias dominan a las bajas frecuen­cias. Los pensamientos de alta Verdad disuelven los pensamientos sombríos, bajos, falsos, actuando como una carga de dinamita en una roca. Esto te hará ver lo que ocurre cuando tú opones el pensamiento y la palabra de la Verdad, a un cúmulo de cristalizaciones sombrías, y por eso te dije que bastaba con el deseo sentido para comenzar a deshacer las cristalizaciones acumuladas en el Subconsciente.

Las personas que tienen la clarividencia desarrollada (todos tenemos esa facultad, pero la mayoría no la ha desarrollado) conocen los pensamientos por su color y como saben el resultado exterior de cada tipo de pensa­miento pueden predecir el futuro. Ven claramente el producto inevitable de cada persona.

Los pensamientos de amor y buena voluntad son color de rosa iridiscente. El de la pasión sexual es rojo encendido. El color de los pensamientos de vida es amarillo. El de la inteligencia es lo que llaman hoy chartreuse, muy luminoso. Los de misticismo son color violeta iridiscente y profundo. Cuando hay negativo mezclada con estos colores, el tono se vuelve sucio. Por ejemplo, en la persona cuya inteligencia está aún sin desarrollar, o embrutecida, el color es de la mostaza. La pasión sexual, cuando no es comprendida y está guiada únicamente por el instinto animal, es marrón rojizo.

Las vibraciones mentales forman un aura de forma ovoide alrededor del cuerpo, y en esa aura se ve toda la composición de colores que emanan del pensamiento individual. El Subconsciente limpio, positivo, produce un aura luminosa, multicolor, como el oriente de la perla. Como las altas frecuencias dominan a las bajas, ningún pensamiento negativo que viene de afuera puede penetrar en un aura y un ambiente positivo. Para que pudieran penetrar en la mente de un individuo, éste se tendría que poner "a tono" con ellos, o sea, que tendría que ponerse a pensar en forma negativa.

La Ley de Atracción es inmutable. Ella ordena que todo atraiga su igual. Las imágenes que están grabadas en el Subconsciente, atraen irremisiblemente todo lo de su misma clase y repelen todo lo que no sea afín a ellas. Por eso es que si el concepto del individuo es bueno, no se ve sino el Bien. Como no puede atraer lo que no es igual a su concepto, no puede acercárselo nada malo; y a la inversa. El individuo que está lleno de conceptos errados no le ocurren sino cosas malas, porque no le es posible atraer otra cosa. Esa es la explicación del llama­do "contagio del pánico".

¿No has notado que cuando te entregas a meditar o darle vueltas a tu cabeza a algún incidente, digamos una mala crianza que se te ha hecho, o una ofensa, como te va aumentando la indignación y el resentimiento? ¿Com­prendes ahora que atraes todos los pensamientos iguales y que éstos vienen a aumentar el volumen de los tuyos? El que ya conoce esta ley, no se permita jamás el lujo de entretener en su mente una sola idea desagradable. Al pensarla la rechaza, la compara con la Verdad del Ser y piensa inmediatamente en algo bueno. Espero que te habrás dado cuenta de la necesidad de mantenerse risue­ño, viviendo en el clima celestial. PIENSA LO BUE­NO Y SE TE DARÁ.

Debido a esta Ley de la Atracción, al salir un pensa­miento de la mente busca a sus semejantes y se junta con ellos. Hay en la atmósfera grandes masas como nubes de pensamientos. Si el concepto colectivo de una ciudad es pesimista, las nubes son gris oscuro. Planean sobre la ciudad, rodean a los habitantes, acuden a donde sean atraídas, mantienen a toda la población en su mismo concepto, y a esto se debe el "carácter" de las diferentes nacionalidades y razas. ¿No te ha ocurrido entrar en una casa y sentir el ambiente pesado o alegre golpearte al entrar? ¿Has notado el ambiente mortuorio o triste de un entierro? ¿Has sentido el ánimo oprimido al pasearte por una casa vacía, sin comprender el porqué? No hace mucho yo acompañaba a una amiga en la búsqueda de un apartamento. Al entrar en uno de aspecto muy bonito, muy elegante, y al parecer muy convincente, ambas tuvimos una sensación muy desagradable y lo comenta­mos. Al día siguiente fuimos informadas que allí había ocurrido una serie de tragedias.

Las personas de mente positiva aligeran el ambiente, las masas negras huyen lejos para luego regresar cuando ya no está presente quien las perturbe. Si un metafísico entrenado entra en contacto con semejante ambiente, deja un beneficio duradero, porque su sola presencia destruye la obscuridad, de la misma forma como se disipa la noche cuando se enciende una luz. ¿Para dónde se va la obscuridad cuando sale el sol? Para ninguna parte, se convierte en luz.

La persona que ya ha logrado transformar sus con­ceptos, que ya ha formado el hábito de consultar y conectar todo con el Ser Divino, tiene el poder de destruir las cristalizaciones ajenas con sólo "pensar la Verdad" frente a los males que en ocurrir en otros. Esta es la explicación de las curas y milagros de Jesús.

El Mandamiento de "Amar al prójimo como a uno mismo" no significa que estamos obligados a sentir afecto. "Perdona a tus enemigos". "Haz el bien a aquellos que te persiguen y te odian", "Vuelve la otra mejilla". Todo esto significa que al mirar entrar el mal en otro, debemos pensar en su Ser Divino y declarar la verdad. Simple, sencillo y fácil. No hay modo más práctico de disolver el resentimiento que tengamos. Muchas veces oímos exclamar: "¡Yo perdono pero no puedo olvidar!" Si tú eres de éstos, ensaya lo que te he dicho. No tienes necesidad de dirigirte a la persona que te ofende. No tienes para qué mirarla. Será mucho mejor que no la mires, porque no podrías apartar el pensa­miento de lo que te ha hecho. Simplemente piensa en el Ser Divino tuyo, ya que es uno mismo en todos. Dirígete a éste y al instante sabrás cuál es el "tratamiento" que debes dar; o sea, que te vendrá a la mente el aspecto de la Verdad que debes invocar. Contra el odio y la armonía. El Amor. Contra la enfermedad y la amenaza de muerte. La Vida. Contra la estupidez, la inteligencia. Contra el desorden. El Principio. Contra las barreras absurdas, las fronteras arbitrarías, las prohibiciones "legales" sin lógica, de las cuales te citaré algunas para que vayas aprendiendo a emplear bien la Verdad: incon­venientes de pasaportes, retardos de entregas de docu­mentos, molestias de tránsito, papeleo burocrático, in­consistencias policiales y gubernamentales... contra todo esto. Espíritu. Dios es Espíritu. ¿Quién detiene, atrasa, retarda, impide, prohíbe u opone barreras absurdas a Dios? ¿Que cosa impide pasar al Espíritu?

Todo esto es la Verdad. El pensamiento que se torna a la Verdad vibra a la más alta de las frecuencias y ninguna otra frecuencia menor la puede dominar. Sólo hay un peligro permitir que se mezcle la impaciencia o la ira con un pensamiento de la Verdad. Todo trabajo espiritual tiene que ser hecho con calma. Mi maestro exigía aún más. Recomendaba que todo trabajo espiri­tual fuera hecho "como quien pinta un cuadro sobre una tela de araña". Esto se debe a que las vibraciones del pensamiento espiritual son de tan altísimos frecuencias y de un poder tan grande, que hay que manejar las con gran delicadeza.

LA PALABRA


"En el principio era el Verbo y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios, y se hizo carne y habitó entre nosotros". Así comenzó Juan el Apóstol su Evangelio. Hasta ahora se había creído que "el Verbo" no podía ser otro sino Jesucristo. No. Las catorce primeras estrofas de su Evangelio las escribió Juan como una lección y como una afirmación metafísica, para preparar su mente a lo que iba decir. Para que todo fuera de acuerdo con la Verdad. (He resumido las estrofas para no alargar inde­bidamente estos textos) La afirmación no tiene co­nexión con el Evangelio en sí.

El Verbo significa lo que es: La Palabra, pero expre­sado en los términos poéticos y grandilocuentes que tanto gustaban en aquella época. La palabra es el pensa­miento hablado, y en ese sentido la empleó Juan, convo­cando a la Verdad para que hablara por él en sus pala­bras. "Se hizo carne" fue el decreto que se manifestara, "y habitó entre nosotros" es la reafirman de este decreto. Al mismo tiempo es una información para la posteridad: "En el principio..."

Juan fue enseñado íntimamente por el propio Maes­tro de la Metafísica cristiana, y nos asombra lo bien que expresa el proceso la frase: "Se hizo carne y habitó entre nosotros ", además de que de un solo golpe afirma la Fe. "La Fe es la evidencia de las cosas que aún no se ven". La Biblia toda es un poema.

Jesús dijo: "Por tus palabras serás condenado, y por tus palabras serás justificado". Más claro no puede expresar la misma a verdad. También dijo: "No es lo que entra por su boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de su boca, porque lo que de la boca sale, del corazón procede". Otra diáfana manera de expresar la misma verdad. Se lo dijo a los Judíos para rebatirles la creencia de que era "malo" comer ciertas cosas, como la de comer en la compañía de los Gentiles.

Sin embargo nada de esto ha sido tomado en serio por las iglesias: y la gente (imperdonable en los sacerdotes) continúa hablando tonterías sin darse cuenta que cada palabra que pronuncia es un decreto que se manifiesta en ellos y en sus vidas. Sobre todo aquello de que la voluntad de Dios es algo desagradable y duro de aceptar.

Te propongo que resuelvas un día poner atención a todo lo que digas durante ese día. Te sorprenderá la cantidad de decretos negativos que lanzarás.

Vamos a recordarte algunos de los que emplea la mayoría a diario, y tú entre éstos, por supuesto: "Los negocios están malísimos"... "Las cosas están muy malas"... "La juventud está perdida"... "El tráfico está imposible"... "El servicio está insoportable"... "No se consigue servicio"... "No dejes ese dinero allí porque lo van a robar"... "Los bandidos están asaltando en todas las esquinas"... "Te vas a caer"... "¡Te vas a matar!"... "Te va a pisar un carro"... "¡Vas a romper ese vaso!"... "Yo tengo tan mala suerte que..."... "Yo tengo muy mala memoria"... "Yo no puedo probar eso, me hace daño"... "Mi reumatismo"... "Mi alegría"... "Mi dolor de cabeza"... "Mi mala digestión"... "Ese es un bandi­do"... "Esa es una desgraciada"... "¡Cuando no! ¡Tenía que ser!"... etc, etc. Una vez pronunciado el decreto, procede a manifestarse.

¡Y todo eso es mentira! A la luz de la Verdad del Ser es mentira. Todo eso es dicho por costumbre sin pensar­lo siquiera, porque "del corazón procede". Todo fue grabado con la palabra y el sentimiento. Fue aceptado por el pensamiento.

Claro está, las imágenes ya están lo que se llama metafísicamente "cristalizadas" en el Subconsciente, por venir desde muchas vidas anteriores. Al principio tu conciencia no captará la posibilidad de reformarlo todo, pero devanando la cuerda se llega al hilo. Basta con un gramo de buena voluntad. Basta con el deseo expresado, o simplemente sentido, para comenzar o deshacer toda la cristalización. Basta con que cada vez que te encuen­tres expresando un pensamiento negativo, lo niegues, lo rechaces y digas que ya no aceptas más esos conceptos. Luego ve la Verdad del Ser, da gracias con toda tu alma por la sublime oportunidad que se te ha brindado para limpiar tu Subconsciente y sanar tu alma. De un solo golpe te has confesado, arrepentido y perdonado; pues la confesión y el perdón no son válidos sino frente a uno mismo. Después, si tú eres católico, puedes cumplir con los preceptos de tu iglesia si tú quieres, pero al primero a quien hay que perdonar es a uno mismo. Hay personas que no se perdonan jamás el haber fallado en algo y por lo tanto se odian. Eso es soberbia y venganza. ¿Con qué derecho buscan el perdón de otro?

Jesús dijo: "El hombre de su mal caudal saca cosas malas. De su buen caudal saca cosas buenas". "Ama a tu prójimo como a ti mismo", implica una autorización para amarse, en primer término, y al prójimo en segun­do. Tenerse respeto y dignidad, aceptarse uno tal cual es, sin exigencias desmedidas y comprender que fallar es humano y el perdonar es divino. Primero, pronunciar la palabra de Verdad por uno mismo, para poder pronun­ciarla por el prójimo.

La palabra es el pensamiento hablado; luego está regida por la Primera Ley de la Creación, que en los textos clásicos se llama El Principio del Mentalismo.

Esta primera ley te la expliqué en los cuatro primeros capítulos y he terminado de desarrollarla en éste. Inser­té una idea de la Segunda Ley de la Creación, o sea. El Principio de Correspondencia, en el Capítulo ante­rior, porque las leyes todas se entrelazan y dependen unas de otras y en ese punto convenía exponértela.

COMO ES ABAJO ES ARRIBA


Como dije al comienzo, mi empeño es el poner en los términos más sencillos (a la altura de un ser mayor de diez años y de inteligencia corriente) el significado de los tratados metafísicos, filosóficos, psicológicos y de simbología religiosa, tan obscura para la mayoría y por lo tanto prohibitivos y desperdiciados en su totalidad, a pesar de que son un tesoro inapreciable; y nada de lo que estoy exponiendo aquí es nuevo. Todo está dicho, des­cubierto y enseñado desde los tiempos más remotos. Sólo está ignorado o mal comprendido.

En cualquier tratado de Biología encontrarás expues­to, en términos técnicos, lo que ahora te voy a describir en palabras "de a centavo". Cuando tú frunces el ceño y amarras la cara, se opera una reacción en la médula cerebral, que baja junto con el fluido de la columna, se infiltra en el hígado después de haber pasado hasta allí por medio de un proceso, que llaman "de ósmosis". Una vez que ha entrado en el hígado transforma la colesteri­na en bilis; la bilis altera el humor poniéndote amargo, y ese mal humor te hace amarrar la cara y fruncir el ceño. Es un círculo vicioso que te mantiene en el clima "infernal", en el cual el mal se encuentra a sus anchas, se alimenta y crece y atrae todo lo de su clase que esté flotando por ahí.

Ahora invirtamos el proceso para ver lo que pasa. Al sentirte con el ceño fruncido y la cara amarrada, o al pasar por un espejo y constatar tu expresión, obligarte a sonreír y a relajar esos músculos apretados. Se lo debes a tu salud y a tu alma. Inmediatamente se transforma el fluido cerebro-espinal. Cuando llega al hígado actúa como un baño de gracia. Te sientes bien, alegre, respiras profundo, se te endulza la expresión. Estás en el clima celestial. Allí no prospera el mal. Huye de él. Allí no ocurre sino lo bueno. Tú escoges. ¿Vives en el cielo o en el infierno?

"Como es arriba es abajo; como es abajo es arri­ba". Así lo dijo Hermes, para explicar la Segunda Ley de la Creación, que se llama Principio de Correspon­dencia. Para nuestros propósitos basta el ejemplo que te di en los dos párrafos anteriores. Verás que el cuerpo y el espíritu se complementan. Tienen que andar juntos y actuar conjuntamente. No podemos divorciarnos. Si el ser humano está feliz, está sirviendo al Ser Divino. Si el hombre está infeliz se aparta del Ser Divino y por lo tanto no está sirviendo a Dios, ya que el Ser Divino de cada hombre es una célula de Dios, o sea, el Hijo de Dios.

LA VERDAD DEL SER


Felizmente NO ESTAMOS OBLIGADOS A SOPORTAR ETERNA­MENTE EL CASTIGO QUE ENCIERRA UN CONCEPTO MAL FORMADO. Somos libres, y si queremos podemos cambiarlo por otro que produzca satisfacciones, premios y bendicio­nes. De la misma forma que se produjo la imagen antigua se produce la nueva; sólo hay que borrar prime­ro la antigua. Hay que desocupar el lugar que estaba para habitarlo con la imagen nueva. Tal como se borra una letra errada o superflua en una palabra escrita, para sustituirla por otra o para eliminarla.

La experiencia ha determinado la técnica a seguir para borrar todo lo indeseable. Es la siguiente: CADA VEZ QUE TE OCURRA ALGO DESAGRADABLE, PIENSA Y LUEGO REPITE EN VOZ ALTA: "NO LO ACEPTO. LO NIEGO. LO RECHAZO". No te alteres, no le pongas énfasis a lo que dices; simple­mente dilo con toda calma.

Con la Fe que debe darte que tu palabra es una orden que tiene que ser cumplida incondicionalmente. Tú no ves el cambio que ocurre en ti en ese momento. Tal vez no veas el resultado inmediato en el exterior, a menos que estés muy atento a las pequeñas señales; pero de acuerdo con el grado de Fe y de convicción que sientas al formular la negativa, así será el resultado. Si tu Fe y convicción son fuertes, el resultado será instan­táneo, como un milagro.

La experiencia nos ha enseñado que no se puede dejar el "hueco" vacío, o medio vacío. Hay que llenar inmediatamente el espacio desocupado. Al termi­nar de expresar la negativa tienes que "afirmar la ver­dad", como se dice en el lenguaje metafísico. "La Ver­dad" es la imagen nueva que ha de grabarse y reproducir el Bien para toda la eternidad. Nos interesa que esta imagen sea lo mejor posible. Que sea la verdad entera y no una semi-verdad. Que constituya la voluntad de Dios, pues Dios es La Verdad y El Bien.

Tal como enseñó Jesús, en el hombre está Dios. En todo hombre hay el Ser Divino. Todo hombre logra verlo, conocerlo y sentirlo algunas veces en el curso de su vida terrena. Es aquel que surge en un padre cuando le presentan su primer hijo recién nacido. Cuando se enamora por primera vez. Cuando se lanza a salvar a otro que está a punto de caer bajo las ruedas de un automóvil. Cuando se compadece ante una desgracia ajena. Cuando se olvida de sí para emprender un acto heroico. En todos esos momentos actúa el Ser Divino. Pasado ese momento priva la conciencia terrena que no es "mala". Sólo escasa de evolución o adormitada. El Ser Divino es la Verdad tuya, mía y de todos. El es perfecto, bello, no envejece, no se enferma, no peca, no muere, no sufre, no lucha, no le falta por aprender, todo lo sabe, no falla jamás, no cambia jamás, no teme, no duda y está atento en todo instante a nuestra más insig­nificante plegaria. Es la Verdad Perfecta. Es Amor, Inteligencia, Vida, Verdad, Alma, Espíritu y Princi­pio, o sea, las Siete Fases de Dios, porque el Ser Divino es Hijo de Dios, una célula de Dios mismo. Esto no es Panteísmo. El hombre no es Dios; así como una gota de agua de mar no es el mar; pero en una sola gota de agua de mar se encuentran todos los componentes del resto del mar. Ella es una célula del mar.

Como nuestra conciencia está adormitada (restringi­da como un botón de rosa que se va abriendo poco a poco), no sabemos determinar exactamente lo que es el Bien y la Verdad. Quisiéramos que alguien nos lo indicara, nos enseñara y nos dictara la imagen que debemos grabar. Ese "alguien" lo tenemos en el Ser Divino. Jesús dijo: "Conoced la Verdad y ella os hará libres". Todo lo que hay que hacer, al ir a formar una imagen nueva que sustituya la vieja, es recordar al Ser Divino. Simplemente recordarlo... Al instante Él inspira la nueva imagen. Digamos que te sientes resfriado, para seguir el mismo ejemplo original; ya sabes que se debe a la imagen que tienes grabada en el Subconsciente. Ya sabes que ese resfriado es un reflejo. Si no te agrada el resfriado (porque hay personas que gozan con las enfer­medades, las hace sentirse importantes) lo niegas, lo rechazas, no lo aceptas; y luego recuerdas tu Ser Divino. Al transferir tú el pensamiento del resfriado a la Verdad del Ser, se enchufa (tal como una clavija en un tablero telefónico) en la Verdad correspondiente y "ves" la nueva imagen que debes grabar: La imagen opuesta a la enfermedad es la vida. "Yo soy Vida", debes decir en alta voz. "Yo soy la Vida. La vida es salud. La salud es lo opuesto a la enfermedad. La salud es la única verdad". Ex tiéndete por ese camino hasta donde quie­ras. Recuerda que estás formando una imagen. Mientras más la "veas" mejor para ti. PIENSA LO BUENO.

Esto es muy diferente de la autosugestión, pues ésta sólo consiste en repetir como un loro una frase estereo­tipada, optimista, siempre igual. La autosugestión no logra sino desflorar la superficie, sin penetrar el asunto y sin conocimiento de causa. La Verdad del Ser razona, investiga, resuelve, penetra y destruye la causa; limpia, sana y renueva el Subconsciente, lo fortifica, adelanta al ser humano y le ensancha la conciencia. Es una verdadera cura, segura y radical, es una cura segura para los defectos, los efectos y los "pecados", pues éstos también son reflejos e imágenes grabadas. El tal "peca­do original" verás que no es otra cosa que el concepto, o sea, la imagen que ocasiona el reflejo. Las iglesias creen que es culpa del "Diablo" El Ser Divino vive permanentemente en el ambiente que llamamos "celestial". Es el ambiente del Bien. No lo olvides, pues ésta también es la pura verdad. Mientras más te identifiques con ese ambiente, más lo reproducirás en tu vida exterior, en tu vida diaria. La sensación que más semejanza tiene con lo que deben sentir los hijos de Dios en Todo momento, es la que sentimos cuando recibimos un magnífico regalo. Cuan­do damos las gracias por un presente que nos llene de satisfacción, sentimos algo que es mezcla de alegría y ternura, ¿no es así? Bien, ese es estado del que mora "en el Cielo", y ese es el carácter del Ser Divino. Cuando se está en ese estado de ánimo, el "mal" se aleja. El no soporta ese clima. No le gusta. No se aviene a su naturaleza. Por lo tanto, el tercer paso que la experien­cia nos ha enseñado a dar, en la práctica de la Verdad del Ser, es el siguiente: Cuando hayas terminado de hacerlo que llama el lenguaje metafísico "un tratamiento" o sea, negar y afirmar, siempre da las gracias a Dios como si ya hubieras recibido el premio. Cierra tu tratamiento con una expresión de inmensa gratitud por el Bien ya recibido. Esta es una manifestación de Fe. San Pablo dijo: "La Fe es la evidencia de las cosas que no se ven ". Y Jesús dijo: "Siempre que ores, cree que recibes, y recibirás".

Este tratamiento está descrito y expuesto en La Bi­blia, por supuesto que en los términos bíblicos, tan simbólicos y encubiertos que ha sido necesario la labor consagrada de expertos en semántica, lingüística, filo­logía clásica y simbolizaría para desentrañar el sentido. La Biblia lo llama "Manases y Efraín", y tiene mucho que decir respecto a estos dos hermanos. Jesús el Cristo lo enseñó en la forma siguiente: "El que quiera alcan­zar la vida eterna, que se niegue a sí mismo y luego me siga a mí".

No quería decir que siguiera al hombre Jesús sino al Cristo. La palabra Cristo viene del griego "Krystós" que significa "el Ungido", o sea, el Hijo de Dios, La Verdad.

En el nuevo testamento, Jesús menciona el trata­miento así: "Que sea vuestro hablar No, No; Sí, Sí; porque lo que pasa de esto de mal procede".